Sobre mí
Como profesora, cultivo un espacio íntimo, donde el arte se convierte en un acto de cuidado. A través de materiales sencillos y al alcance de todos, abrimos un tiempo distinto: un remanso dentro del vértigo cotidiano. La acuarela, con su fluidez impredecible, nos invita a soltar el control, no solo del pincel, sino también de las exigencias que arrastra la vida. Cada mancha se vuelve un suspiro, una pausa necesaria, una forma de habitar el presente. Mi propósito es que podamos fluir como el agua —como vertientes vivas— y acercarnos, gota a gota, al Suma Kawsay, ese buen vivir que brota del equilibrio con la naturaleza, con los otros y con nosotres mismes. Como artista, mi lenguaje nace del color y de la tierra. Me inspiran las texturas del mundo natural, especialmente la flora y la fauna del paisaje que me habita. En mi trabajo, lo figurativo y lo abstracto conviven como estaciones de una misma raíz. A través de la mancha y los colores, busco que quien mire pueda sentir —aunque sea por un instante— la fragilidad de un pétalo, el misterio contenido en la mirada de un zorro, y la memoria de un territorio que se revela en manchas de color, como aquello que el alma recuerda.
Mi obra no busca representar la naturaleza: busca ser naturaleza. Ser ese umbral donde lo visible se encuentra con lo invisible, donde la intuición abre caminos que el pensamiento aún no nombra. En esa frontera viva entre lo didáctico y lo poético, entre enseñar y crear, florece mi forma de estar en el mundo.
Biografía
Connie Alejandra Cortés Espinoza. Artista visual, profesora y arteSANA chilena nacida en 1996 en el campamento minero de Chuquicamata. Creció en Calama, territorio ancestral donde reconoce con orgullo su descendencia Lickan Antay, identidad que atraviesa profundamente su obra y su forma de habitar el mundo. A los 18 años migró sola a Santiago para iniciar su formación artística, ciudad donde actualmente reside y desarrolla su trabajo creativo y pedagógico.
En 2019 fundó el Taller Flor del Chañar, un espacio de arte y afecto donde confluyen la educación popular, la socioemocionalidad y la creación con sentido. Allí, enseña desde la horizontalidad, invitando a soltar el control, jugar con el color y encontrarse en lo colectivo.
Su obra nace desde una profunda conexión con la naturaleza, el territorio nortino y la memoria indígena. A través de la acuarela, el collage y técnicas mixtas, su lenguaje visual transita entre lo figurativo y lo abstracto, entre la flor, el cerro y el recuerdo.
“A veces siento que el arte es una palabra que no entiendo, pero todos los días trato de construirle un significado. Para mí, el arte tiene que ver con el amor de vivir y la sensibilidad al mirar. Es el atardecer de mil colores del desierto, la fuerza de Violeta Parra o la ternura de pintar juntas y ver los colores fluir.”
Para Connie, el arte no es privilegio de unos pocos, sino una herramienta sensible, ancestral y transformadora. Desde su trabajo docente y artístico, honra sus raíces, su comunidad y el derecho a crear de todas las personas.
Obra y técnica
Su trabajo explora los cruces entre naturaleza, cultura y emoción. Utiliza principalmente acuarela, collage, grafito, pasteles y técnicas mixtas, integrando también un enfoque ligado a la arterapia. En su imaginario conviven la flora, la fauna y los paisajes del desierto con memorias personales y colectivas que emergen como manchas, símbolos y texturas. Su obra no busca representar el territorio: busca ser territorio.
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Formación
Licenciatura en Artes y Humanidades, con major en Expresión Artística y minor en Educación, Pontificia Universidad Católica de Chile
Pedagogía en Educación Media, Pontificia Universidad Católica de Chile
Residencia artística “Magic Jungle” con Ana Victoria Calderón
Residencia “Taller en el Lago” con Kira Mamontova
Exposiciones y proyectos
Su trabajo ha sido compartido tanto en espacios independientes como en encuentros públicos y privados. Ha sido invitada durante cuatro años consecutivos a Let’s Plan, el evento creativo más grande de Chile, y ha dictado talleres de arte y arterapia para la Corporación Nacional Indígena (CONADI), así como para distintas empresas y organizaciones. Cada una de estas experiencias ha reforzado su visión del arte como puente entre la expresión personal, la sanación colectiva y la memoria ancestral.





